Problemas Hepáticos En Gatos | Síntomas, Causas Y Tratamiento

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El hígado es un órgano vital que se encuentra en el abdomen justo detrás del diafragma. Tiene un papel importante en la salud y el metabolismo. Hay un suministro directo de sangre desde el intestino hacia el hígado, y en parte debido a esto, el hígado es vulnerable a lesiones tóxicas, ya que cualquier veneno que se coma llegará rápidamente a este. Los problemas hepáticos en gatos se dan frecuentemente porque tienen una mayor capacidad de succión al carecer de algunas vías metabólicas en el hígado que podrían tratar algunas toxinas.

Problemas hepáticos en gatos

Los síntomas de los problemas hepáticos en gatos no suelen ser muy específicos, por esto, los propietarios pueden tener dificultades para reconocer inicialmente un problema. Cualquier gato que haya dejado de comer durante dos o tres días o que presente otros síntomas relacionados debe ser consultado por un veterinario. Las condiciones hepáticas son graves y pueden ser potencialmente mortales.

El diagnóstico y tratamiento oportunos son vitales para aumentar la probabilidad de recuperación. El hígado cumple muchas funciones importantes en el cuerpo como filtrar sustancias tóxicas de la sangre, almacenar vitaminas y minerales y digerir nutrientes. Las múltiples funciones de este órgano hacen sea más susceptible a sufrir daños. Sin embargo, su capacidad para regenerarse puede disminuir la posibilidad de que el daño sea permanente.

Los gatos con problemas hepáticos pueden llegar a experimentar una condición neurológica llamada encefalopatía hepática. Este está indicado por comportamientos tales como el deambular, dar vueltas y presionar la cabeza. Otros síntomas son la pérdida de apetito y consecuente pérdida extrema de peso.

Síntomas de los problemas hepáticos en gatos

Los síntomas de la enfermedad hepática dependerán de la causa subyacente. Los gatos afectados pueden experimentar uno o más de los siguientes:

  • Disminución del apetito
  • Pérdida de peso
  • Ictericia
  • Encías pálidas
  • Sed excesiva
  • Vómito
  • Úlceras estomacales
  • Diarrea
  • Micción excesiva
  • Orina de color oscuro
  • Babeo excesivo
  • Pérdida muscular
  • Abdomen distendido
  • Acumulación de líquido abdominal
  • Hemorragia gastrointestinal
  • Cambios en el tamaño del hígado
  • Cambios de comportamiento
  • Letargo
  • Depresión
  • Colapso

Problemas hepáticos más comunes en gatos

Los gatos pueden sufrir una amplia gama de enfermedades hepáticas, por lo que una biopsia de hígado puede ser tan importante para determinar la causa subyacente y encontrar el tratamiento más adecuado. Algunas condiciones importantes incluyen:

Colangitis neutrofílica

Esta es una infección bacteriana dentro del hígado que causa inflamación. Por lo general, es el resultado de bacterias que migran por el conducto biliar hacia el hígado desde el intestino delgado. Algunas veces se puede observar con enfermedades pancreáticas e intestinales concurrentes. El diagnóstico requiere una biopsia de hígado, así como un cultivo de la biopsia de hígado (o una muestra de bilis de la vesícula biliar).

Se requiere tratamiento con antibióticos apropiados, pero el pronóstico generalmente es bueno si el tratamiento se inicia de inmediato.

Colangitis linfocítica

Esta es una enfermedad inflamatoria del hígado no infecciosa. La causa es desconocida, pero puede deberse a una anomalía en el sistema inmunológico. La colangitis linfocítica a menudo causa agrandamiento del hígado y también puede causar acumulación de líquido en el abdomen. El diagnóstico se realiza mediante el examen de una biopsia del hígado.

El tratamiento consiste en medicamentos antiinflamatorios e inmunosupresores, generalmente corticosteroides. El pronóstico varía según la gravedad, y aunque puede ser bueno, algunos casos requieren un tratamiento prolongado o de por vida, y pueden ocurrir recaídas.

Lipidosis hepática

Se trata de una afección en la que se acumulan grandes cantidades de grasa dentro de las células del hígado. Causa una hinchazón generalizada y daño al hígado y pueden causar disfunción grave. La lipidosis hepática se observa con mayor frecuencia en los gatos que dejan de comer repentinamente, especialmente si anteriormente tenían sobrepeso.

Un cambio repentino en el metabolismo de estos gatos probablemente causa la acumulación de grasa. El diagnóstico puede confirmarse mediante biopsia hepática. El tratamiento consiste en buscar cualquier enfermedad subyacente que pueda haber causado o contribuido a la lipidosis hepática.

El tratamiento principal de la enfermedad hepática en sí mismo es a través de un soporte nutricional intensivo. Por lo general, los gatos deben ser hospitalizados y alimentados con dietas especiales a través de un tubo de alimentación hasta el momento en que puedan alimentarse nuevamente por sí mismos. Aunque muchos gatos se recuperan con un apoyo intensivo, la recuperación puede tomar meses.

Daño hepático tóxico

Los gatos son muy susceptibles al daño hepático causado por una amplia gama de medicamentos o toxinas comunes que pueden ser bastante seguros en otras especies. Esto se debe a que los gatos carecen de algunas vías importantes para metabolizar algunos medicamentos y toxinas que están presentes en otras especies. Debido a esta sensibilidad, es esencial que siempre consultes al veterinario antes de darle a su gato cualquier medicamento.

Tumores hepáticos

Se pueden presentar muchos tumores diferentes dentro del hígado. Algunos solo afectan al hígado, otros se han diseminado al hígado desde otros lugares. Desafortunadamente, muchos tumores hepáticos tienen un mal pronóstico. Pero no siempre es así y con algunos tumores por ejemplo, linfoma, la quimioterapia puede funcionar. Los tumores confinados a un lóbulo del hígado también pueden ser susceptibles de resección quirúrgica.

Amiloidosis y peliosis hepática

La amiloidosis es una enfermedad en la que se deposita un tipo de proteína llamada amiloide dentro del hígado. Esto causa una alteración y una disfunción del hígado. Además, predispone al gato a la rotura del hígado y al sangrado en el abdomen. Algunos gatos están genéticamente predispuestos a esta condición.

La peliosis hepática es una condición inusual donde se desarrollan múltiples espacios llenos de sangre dentro del hígado. Al igual que con la amiloidosis, el hígado puede volverse muy frágil. Por esto, puede ocurrir una ruptura espontánea y sangrado en el abdomen.

Diagnóstico

Generalmente se necesitan análisis de sangre y de orina para identificar los problemas hepáticos en gatos. Se pueden observar varias anomalías en los análisis.

Análisis de sangre y orina

  • Los niveles de bilirrubina pueden estar elevados en la sangre y en la orina.
  • Las “enzimas hepáticas” se pueden medir en la sangre: son enzimas que se producen en las células hepáticas y si hay daño hepático, estas concentraciones de enzimas en la sangre pueden elevarse.
  • Estas enzimas pueden incluir: ALT (alanina aminotransferasa), ALP (fosfatasa alcalina), AST (aspartame aminotransferase) y GGT (gammaglutamil transferasa).
    Ácidos biliares: estos son producidos por el hígado y son importantes en la digestión de la grasa en el intestino. En algunas enfermedades del hígado las concentraciones de ácido biliar en la sangre pueden estar elevadas. Esta prueba generalmente brinda información sobre la función hepática.
  • Hematología: observar los glóbulos rojos y blancos presentes en la sangre puede dar algunas indicaciones sobre posibles infecciones subyacentes o inflamación en el hígado.
  • Proteínas en la sangre: aun con análisis de sangre puede ser difícil evaluar la gravedad o el alcance de la enfermedad y no revelarán la causa subyacente. Algunos de los cambios en la sangre también pueden ocurrir con otras enfermedades, como la diabetes mellitus y el hipertiroidismo. Por esto es posible que se requieran pruebas adicionales para descartarlas.

Imagenología

La evaluación del hígado mediante rayos X y ultrasonido sirve para evaluar el tamaño y la estructura del hígado y para buscar cualquier evidencia de obstrucción al flujo de la bilis. Esto puede ser muy útil para ayudar a reducir causas potenciales de los problemas hepáticos en gatos.

Biopsia hepática

A menudo, para determinar la causa de la enfermedad hepática y el tratamiento más adecuado, se requerirá una biopsia del hígado. Un patólogo examinará la muestra y posiblemente también se envíe para el cultivo para descartar infecciones bacterianas.

Por lo general, obtener una biopsia de hígado es sencillo, pero primero es importante asegurarse de que la sangre del gato se coagule normalmente. Una biopsia de hígado generalmente se realiza bajo anestesia y puede tomar la forma de una pequeña biopsia quirúrgica, o incluso una simple biopsia con aguja.

Tratamiento de los problemas hepáticos en gatos

Las recomendaciones de tratamiento dependerán de la causa subyacente de la enfermedad hepática y de la gravedad de los síntomas.

Estabilización

Si el gato sufre una enfermedad avanzada o presenta síntomas agudos, es probable que sea necesario un tratamiento y una atención intensivos. Esto para estabilizarlo antes de que se consideren otros métodos de tratamiento.

Los desequilibrios de electrolitos deberán abordarse con prontitud. Es probable que el gato reciba terapia de fluidos. Además de suplementos de vitaminas del complejo B, tiamina y cobalamina. La hinchazón abdominal probablemente se tratará con una aspiración con aguja o con un diurético prescrito.

Soporte nutricional

Si el gato está desnutrido, el veterinario puede prescribir un estimulante del apetito. A menudo es más probable que el gato requiera la administración de alimentos a través de una jeringa o un tubo de alimentación. Esto debe continuar durante varias semanas hasta que el gato pueda consumir suficientes calorías por sí solo.

Medicamentos

Dependiendo de la causa subyacente, el veterinario puede prescribir antibióticos y / o corticosteroides. Servirán para tratar cualquier infección subyacente y reducir la inflamación. En algunos casos también se pueden recomendar medicamentos inmunosupresores.

Cambios en la dieta

Una vez que el gato haya sido llevado a casa del hospital, la atención se centrará en minimizar el estrés del hígado. Para hacer esto se debe reducir la cantidad de carbohidratos, grasas, proteínas y medicamentos que este órgano debe procesar.

Esta minimización se alcanza brindando una dieta de alta calidad. Este debe ser rica en calorías y proteínas, y debe ser también fácil de tragar y de digerir y con sodio reducido. El gato deberá alimentarse de raciones pequeñas más frecuentes. Esto reduce el estrés en el órgano dañado. El uso de suplementos dietéticos también puede ser prescrito para ayudar a la correcta nutrición.

Recuperación

Si el gato logra sobrevivir los primeros días de tratamiento, tienen un buen pronóstico. La recuperación total se puede ver dentro de las primeras tres a seis semanas. Sin embargo, es vital seguir al pie de la letra las recomendaciones veterinarias y los consejos dietéticos. Serán necesarias citas de seguimiento para asegurar que la recuperación va por buen camino.

Debemos asegurarnos de que nuestro gato se encuentra en un ambiente tranquilo. Por esto es importante mantenerlo alejado de otras mascotas así como de los niños que puedan producirle estrés. Debemos estar atentos a cambios en su peso así como prestar atención a su hidratación y salud en general. Y si se presenta algún cambio preocupante, debemos de inmediato comunicarnos con el veterinario y hacérselo saber.

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