Entrenamiento Para Gatos | Cómo Obtener Buenos Resultados

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Aunque pueda parecer increíble para muchos, la verdad es que sí es posible entrenar a los gatos. A simple vista pareciera que estas mascotas solo hacen lo que quieren, sobre todo si los comparamos con los siempre fieles caninos que están dispuestos a complacer a sus dueños siempre. Pero el entrenamiento para gatos es una realidad y vamos a contarte cómo puedes conseguir que tu gato aprenda trucos y te haga caso.

Entrenamiento para gatos

Lo primero que debes hacer es determinar qué te gustaría que aprendiera tu gato. Luego debes ir hacia tu objetivo en pequeños pasos cada día. Para hacer esto, antes de comenzar el entrenamiento de tu gato, debes considerar qué comandos verbales usarás y qué tipo de acciones y/o comportamiento quieres que aprenda.

Piensa en cosas que pueden ser relevantes para un gato como: entrenar a tu gato para usar una caja de arena, cómo mantenerlo tranquilo durante viajes al consultorio veterinario y cómo enseñarle a dejar de rascar las alfombras o los muebles Estas son todas las opciones en las que puedes trabajar durante el entrenamiento.

Algunos objetivos comunes del entrenamiento para gatos incluyen:

  • Entrenamiento de casa o cómo usar la caja de arena.
  • Que se acerque cuando lo llames o gesticules.
  • Entrenarlo para mantenerse tranquilo y quieto para el aseo.
  • Aprender a interactuar con otros animales, contigo y con otras personas.
  • Enseñarlo a jugar, bien sea con juguetes, contigo o con otras mascotas.
  • Ayudarlo a estar tranquilo durante viajes (meterse en la jaula o kennel y montar en coche).

Son muchas las razones para aprender el por qué y el cómo entrenar a un gato. Pero, lo más importante será que enseñarle a comportarse de manera adecuada lo ayudará a ser un animal más social y a mantenerse tranquilo y feliz en la compañía de los humanos y otros animales.

El entrenamiento para gatos también es algo importante para los dueños de estas mascotas. Cuando tu gato aprende a estar tranquilo durante el aseo, tratamientos o en el veterinario, no se producirá ansiedad ni en él ni en ti. Cuanto mejor educado sea tu gato, mejor será la relación entre ustedes.

Mantén las sesiones cortas

Una vez que decidas las lecciones que tú y tu gato deben dominar, es hora de comenzar a trabajar. En primer lugar, la capacidad de atención de tu gato es más corta que la tuya; esto quiere decir que no puedes esperar que se mantenga interesado siempre que estés listo para comenzar a entrenar. Deja que cada lección vaya diciendo cuánto tiempo estará tu gato dispuesto a estar en tu compañía.

Algunos gatitos aprenden ciertas cosas muy rápido, incluso antes de ir a casa contigo. Por ejemplo, muchos aprenden a usar la caja de arena después de ver a su madre usarla. Esto quiere decir muchas veces algunos entrenamientos pueden ser más cortos que otros. Sin embargo, es posible que aún tengas que llevarlo de vuelta a la pequeña caja en las primeras etapas para recordarle dónde está.

Sin embargo, si estás entrenando a tu gatito para jugar con sus juguetes y/o contigo o tú familia, las lecciones deberán ser más graduales. Los gatos a menudo prefieren explorar nuevos juguetes por su cuenta. Esto significa que tu papel debe ser respetar su espacio y permanecer accesible durante ese proceso de exploración. Luego, una vez que se haya familiarizado con el nuevo elemento, puedes participar.

Comienza poco a poco

Si estás entusiasmado con el entrenamiento para gatos es posible que desees saltar de inmediato y enseñarle todo a la vez. Para tener éxito, sin embargo, es una mejor idea practicar una lección a la vez. Una vez que el gato logre dominar el objetivo para el que han estado trabajando, podrás pasar al siguiente objetivo de su entrenamiento.

Cuando traigas un nuevo gatito a casa, por ejemplo, puedes querer entrenarlo para usar la caja de arena de inmediato. Una vez que hayas terminado esto, puedes trabajar en la interacción con otras mascotas, luego en mantenerse tranquilo durante el aseo, etc.

No lo limites a un sol espacio

Es importante que una vez que el gato ya domine uno de los objetivos del entrenamiento, lo practiquen en diferentes espacios del hogar. Esto es especialmente importante cuando se trata de enseñarlo a interactuar con otras mascotas.

Si le presentas a tu gato a otra mascota, bien sea otro gato o un perro, es esencial que estos momentos en los que interactúan se den en diferentes áreas del hogar. Si esta variedad no sucede, tu gato puede llegar a creer que ese otro animal solo se encuentra en el espacio en el que siempre inrecatúan.

De la misma manera, si estás entrenándolo para usar la caja de arena, debes colocar al menos dos en diferentes extremos de la casa. Esto nos ayuda a evitar ciertos accidentes. De igual manera, enseñarlo a no rasguñar las alfombras y muebles justificará una lección en diferentes espacios, porque los encontrará en más de una habitación de la casa.

Involucrar a otras personas

Si los dos únicos residentes de casa son tu gato y tú, no tienes que preocuparte demasiado por involucrar a otros en el proceso de entrenamiento. Sin embargo, todavía quieres que aprenda a ser sociable con los visitantes y evitar que se vuelva muy territorial.

Cuando llegues a casa con tu nuevo gatito, pídele a tus amigos y familiares que vayan a visitarte. Esto ayudará en el proceso de socialización de tu nueva mascota. Solo recuérdales que no deben ser demasiado cercanos ni abrumadores al principio.

Si por el contrario el gatito va a vivir en un espacio con una familia más grande, todos deben estar activamente involucrados en el proceso de entrenamiento. Son muchas las razones por las que toda la familia debe verse involucrada. Esto es aún más importante para que haya coherencia y para ayudar en la construcción de buenas relaciones.

Después de todo, compartirá también con esas otras personas todos los días. Por esto, todos en casa deben compartir los objetivos del entrenamiento para gatos así como los métodos que se usarán para lograr el éxito.

Utiliza un sistema de recompensa

Esto se conoce como refuerzo positivo y es la mejor manera en la que puedes premiar el buen comportamiento, además, para los gatos tanto como para los perros, disfrutar de una delicia es siempre un excelente motivador. Esto es especialmente efectivo cuando se trata del entrenamiento. Existen dos tipos de recompensas que puedes usar con tu gato para premiarlo por lograr sus objetivos.

Primero, debes saber que disfrutará cualquier elogio positivo que tengas que compartir. Habla con una voz amable y alegre y recuérdale lo orgullosa que estás. Puedes usar frases como “¡Buen/a chico/a” y “Buen trabajo!” mientras lo acaricias para que sepa que estos gestos significan que hizo las cosas bien.

Los gatos también responden muy bien al uso de golosinas como medio de refuerzo positivo. Puedes recompensarlo con pequeños bocadillos especiales para gatos una vez que responda correctamente al comando en el que has estado trabajando.

Usar un clicker

Un clicker puede facilitar y agilizar el entrenamiento para gatos. Si no tienes un clicker, puedes utilizar un bolígrafo que haga un sonido “clic”. En el instante en que el gato realice el comportamiento correcto, haz clic y luego ofrécele una recompensa.

El sonido le permite al gato saber al instante que hace lo correcto, por lo que lo ayuda a aprender más rápido. Solo asegúrate de hacer clic en el momento exacto en el que hace el comportamiento que deseas. También asegúrate luego de darle un premio delicioso.

Los gatos aprenden a través de la repetición, al igual que los perros, por lo que tendrás que practicar varias veces seguidas. Es por esto que debes mantener las sesiones de entrenamiento cortas, aunque sea de solo unos minutos a la vez. La mayoría de los gatos se aburren si intentas enseñarle lo mismo una y otra vez durante demasiado tiempo y seguramente, se irá.

No debe haber castigos

Mientras entrenas a tu gato, ten en cuenta que estos animales responden muy mal al castigo. En lugar de aprender qué comportamiento no se debe hacer, un gato que ha sido castigado por lo general solo aprende a escapar. Dependiendo del temperamento del gato, ese castigo puede asustarlo hasta el punto de querer esconderse de ti y de los otros miembros de la familia.

El castigo crea estrés, y el estrés es una de las causas más comunes de los problemas de comportamiento en los gatos. Esto puede generar eliminar fuera de la caja de arena y el aseo compulsivo. El estrés también compromete el sistema inmunológico, lo que hace que el gato sea más vulnerable a ciertas enfermedades.

Es mucho más fácil entrenar a un gato cuando recompensas las conductas que deseas y le ofreces alternativas más atractivas para las conductas que no quieres. La persuasión, no el castigo, es la clave para entrenar a un gato. Si practicas y recompensas pacientemente a tu gato con golosinas, pronto tendrás un gato que estará sentado en el momento justo y ronroneando satisfecho.

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