Ninfas, Origen, Características, Tipos, Comportamiento Y Alimentación

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La cacatúa ninfa, ninfas o carolina (Nymphicus hollandicus) como también se les llama – son una especie de aves que pertenece a la familia de las famosas cacatúas, siendo estas, la única que pertenece al género Nymphicus.

Conocida por su nombre en inglés “Cockatiel”, las ninfas son pequeñas aves que provienen de Australia y gracias a su tamaño compacto y peculiar canto tienden a ser la mascota ideal de muchos criadores, sobre todo por esa familiaridad que tiene con los pericos y los loros. Sigue leyendo y conoce más acerca de las ninfas.

Descripción de las ninfas

Esta exótica y hermosa ave es de las más pequeñas que hay en su especie, características que las hacen más veloces y ágiles. Miden alrededor de 22 y 35 centímetros y pueden alcanzar pesos que oscilan entre los 100 y 120 gramos aproximadamente; una de sus peculiaridades más distintivas es la cresta eréctil que posee sobre su cráneo, la cual comparte con las demás especies de cacatúas.

Su cola está compuesta por plumas bastante largas, que representan, en su mayoría, el tamaño de esta ave. El lindo plumaje que las adorna es de color gris mayoritariamente, mientras que en sus alas y cabeza las plumas tienden a ser de color blanco; su rostro es amarillo con pequeñas manchas blancas y naranjas sobre sus mejillas.

Además su visible belleza, esta ave exótica posee una variedad de cualidades que la hacen destacar dentro de su género, haciéndola acreedora de una gran popularidad entre aquellos que la consideran como una excelente opción al momento de adoptar una mascota. Son aves sumamente sencillas de criar, gracias a su notoria inteligencia, fuerza y cariño hacia sus amigos humanos. De igual forma, son aves bastante independientes, aunque de vez en cuando aman que se les acaricie la cabeza como a todas las aves.

Características físicas de las ninfas

Como toda especie de aves, las ninfas o cacatúas ninfas tienen una serie de características específicas que las hacen únicas, estudiamos de cerca cuales son esos detalles que hacen tan destacable a estos pájaros.

Cara

El rostro de las ninfas está adornado por plumas grises con manchas tanto blancas como anaranjadas a los costados; este plumaje tiende a tomar un color amarillento a medida que el ave envejece. Sus ojos además de pequeños tienen una tonalidad castaña o castaña oscura.

Cresta

Al ser una de sus características más definitorias, desde luego que debe ser una de las partes más destacables de esta ave, es por ello, que la cresta eréctil sobre su cabeza está adornada con un plumaje en color blanco con destellos grisáceos y negros.

Cuerpo

El plumaje de las ninfas que se crían en estado salvaje, como te mencionamos anteriormente es de color gris con destellos blancos o naranjas sobre sus mejillas, pero cuando las ninfas son criadas en cautiverio se pueden evidenciar algunas variaciones en color de sus plumas, que incluyen plumas negras, amarillas, blancas o una mezcla de todos estos colores.

Pico

El pico de las ninfas además de fuerte y curvado, posee un color grisáceo, la fortaleza de esta herramienta es tal, que muchas veces lo utilizan como una tercera pata para trepar o triturar los alimentos que ingieren.

Alas

El plumaje que adorna las alas de esta ave es mayoritariamente de color blanco, estos pájaros son bastantes robustos y pese a su tamaño tienen un gran poder de aleteo.

Cola

Las plumas de las colas de las ninfas son largas y vistosas que suelen ocupar más de la mitad del tamaño total de esta ave.

Patas

Al igual que la mayoría de las aves, las patas de las ninfas de un color gris oscuro, sobre ellas se posan cuatro dedos, dos de ellos orientados hacia delante y los otros dos van orientados hacia atrás, esta posición tan particular les permite trepar con mayor facilidad y sujetarse a las ramas con fuerza.

Adaptabilidad

Las ninfas mayoritariamente les gusta anidar en las zonas costeras o áridas del hábitat natural en el que residan, se cree que este tipo de aves son nómadas, y se les puede ver viajar en grupos integrados hasta por cien individuos. La mayoría de las veces migran en búsqueda de agua y alimento. Tienen una manera bien particular de cuidarse, es por ello, que comen al ras del piso y de forma silenciosa para evitar llamar la atención de los depredadores.

Tienen una gran habilidad y capacidad para imitar sonidos, son aves simpáticas, dóciles y se pueden domesticar con facilidad.

Variedades de ninfas

Los criadores profesionales de ninfas siempre se han enfocado en la obtención de colores determinados para estas aves, es por ello, que es más que necesario hacer mención en este artículo de esta particularidad, pues, el color de los polluelos que posiblemente incubaran tus pájaros dependerá de la variedad con la cual fueron criados sus padres.

Predecir cuáles serán los colores que tendrá una nidada completa, requiere de un amplio conocimiento de las denominadas leyes de genética o por lo menos contar con anotaciones rigurosas que te indique cual es el árbol genealógico de la cría; lo más recomendable es que consulte a un criador profesional para que le explique más al respecto, lo cierto, es que tomando en cuenta estas variaciones las ninfas pueden clasificarse de la siguiente manera:

Galería de imágenes tipos de Ninfas

1.- Ninfas grises

Estas son quizás las ninfas más comunes y corrientes en cuanto color, además de su tonalidad grisácea el plumaje de esta ave están adornado con un penacho en color amarillo y unas manchas anaranjadas en sus mejillas. La mayoría de los criadores utilizan estos pájaros para mejorar tanto la estructura como el tamaño de otros ejemplares de la especie.

2.- Ninfa albina

La primera mutación que se conoció de las ninfas alrededor de 1959, fue la ninfa albina de ojos rojos. Pese a su inusual color blanco, estas aves mantienen todavía sobre sus mejillas las características manchas anaranjadas, el penacho también se manifiesta en un color amarillo y poseen plumas amarillentas en su cola. Otra de las características más distintivas de esta especie de ninfas, son los espacios carentes de plumaje en la cabeza, especialmente detrás del penacho.

Esta es una de las ninfas que suele ser ignorada por los criadores, ante el temor de que la falta de plumaje sea heredado por las crías independientemente de cual sea el color que posean. Existen de igual forma, ninfas albinas con ojos negros pero, esta variación, no se trata de ninfas albinas puras, ya que su historial genético es diferente.

3.- Ninfa Lutina

Estas aves en realidad son ninfas albinas amarillas con ojos rojos; es decir, que solo poseen una mayor tonalidad amarillenta sobre su plumaje, pero el resto de las características físicas y genéticas son propias de las ninfas albinas.

4.- Ninfa canela o Isabela

Las llamadas ninfas canela o Isabela son de color plateado y se consideran unas aves bastante atractivas para los criadores. Tanto la frente, como la cabeza, la barbilla y las mejillas poseen un color castaño que se acoplan con una decoración amarilla hacia los extremos.

También poseen las habituales manchas naranjas que tienen las ninfas sobre sus mejillas. Las tradicionales plumas que tienden ser de color gris en las especies silvestres, en estas aves más bien son de color castaño; las alas poseen un color canela con una que otra mancha de color amarillo. Estas mezclas de colores hacen que el pájaro durante el vuelo se observe por completo en un color canela.

5.-  Ninfa Perlada

Esta variación de las ninfas, que se conoce como perlada, se caracteriza por poseer un plumaje cargado de tonalidades bastante claras, los ejemplares de esta especie que habitan en lugares silvestres poseen una gran variedad de manchas tanto blancas como amarillas en la parte anterior de sus pequeñas las. Los penachos de estas ninfas son grises con tonalidades amarillas que se ubica hacia la base de las plumas.

Hay evidencia acerca de la existencia de otros ejemplares con ojos rojos y negros, aunque los de ojos negros son los más corrientes.

6.- Ninfa rebordeada

Estas ninfas son bastantes similares en apariencias a las ninfas perladas, la única diferencia es que las plumas que poseen sobre el lomo y las alas poseen un reborde más claro y oscuro. Sin embargo, estas variaciones de colores tienden a disminuir con el transcurrir de los años.

7.- Ninfa Arlequin

Esta especie de ninfas se puede encontrar en una gran variedad de colores que por lo general se expanden al 50% de sus pequeños cuerpos. La mayor parte de los ejemplares de ninfas arlequín adornan sus cabezas con hermosos penachos amarillos, pero otros solo cuentan con manchas de ese color sobre sus cabeceras.

Los que son de color blanco, poseen poca cantidad de plumas grises. Cabe destacar, que gracias al desarrollo de la cría genética controlada, no es de extrañar que en los próximos años aparezcan otras variaciones de colores.

Otras especies de ninfas derivadas de la cría de genética controlada son:

  • Cara Amarilla
  • Oliva
  • Plata
  • Cara Blanca

¿Cómo se reproducen las ninfas?

El momento preciso en que las ninfas se reproducen en su estado silvestre, dependerá, entre otras cosas, de las condiciones climáticas que posea el bioma en el que habitan. La reproducción de las aves ninfas, tiene lugar por lo general en los meses de agosto a diciembre, particularmente cuando residen al sur de Australia. Sin embargo, al norte de este país continente, la época de anidación ocurre exclusivamente cuando concluye el periodo lluvioso, es decir, entre los meses de abril y junio; por su parte, las ninfas que residen hacia la zona central, se pueden reproducir cualquier mes del año siempre y cuando no esté lloviendo.

Como la mayoría de las aves, los nidos de las ninfas están situados en las zonas huecas de los árboles, siendo los árboles de eucalipto sus favoritos para anidar, sobre todo si están cercanos a lugares provistos de agua. Las ninfas ponen entre cuatro y seis huevos, aunque esta cantidad es excedida la mayoría de las veces.

La incubación de los huevos tiene un periodo de duración de 20 días, una vez eclosionan las crías ambos padres se hacen responsable de su crianza hasta los tres o cuatro meses de vida, que es cuando finalmente dejarán el nido.

Reproducción en cautiverio

Si bien las ninfas no son aves grandes, la verdad es que si desea tener una como mascota en su casa, debe garantizarles un espacio lo suficientemente grande que les permita mantener el vuelo; para ello, lo más recomendable es adquirir una jaula que sea de un metro de alto por un metro y medio de ancho.

Los nidos de las ninfas deben ser hechos o tallados en madera y de forma cuadrada, además debe añadir materiales como virutas o aserrín para evitar que los huevos se rueden al momento de la anidación. Si estás de suerte y tu pareja de ninfas compaginan, lo más probable es que decidan pasar el resto de sus vidas juntas, así que trata de mantenerlas unidas la mayor cantidad de tiempo posible.

Al igual que en su entorno salvaje, los machos en cautiverio son los primeros en inspeccionar los nidos o las posibles zonas de anidación, así que si observa al macho de esta especie picoteando el nido, es posible que la hembra está receptiva para aparearse. Una vez que entren y salgan un par de veces, lo más seguro es que la hembra ninfa haya aceptado el nido y estarán listos para iniciar el proceso de copulación en cautiverio.

El proceso de apareamiento inicia con el cortejo del macho, el cual entonara un lindo canto que acompañará con un movimiento de alas y un agite paralelo de cabeza, posteriormente perseguirá a la hembra con su mirada mientras continúa haciendo una danza acoplada con silbidos.

Una vez fecundada, la hembra ninfa pondrá su primer huevo transcurridos unos diez o catorce días posteriores a la copulación, todo dependerá del éxito del apareamiento y de la receptividad de la hembra. Los huevos son puestos por lo general en horas de la tarde o en el anochecer con intervalos de 48 horas entre un huevo y otro.

La incubación como tal, inicia una vez que se ha puesto el segundo o tercer huevo – de los seis u ocho que suelen poner – posteriormente, durante los próximos 21 días tanto el macho como la hembra se turnan para llevar a cabo este proceso, el macho tiende a incubar desde la mañana hasta el final de la tarde y la hembra desde el atardecer hasta el amanecer siguiente.

Las ninfas alcanzan la madurez sexual a los siete meses de edad, pero se recomienda que su etapa reproductiva se inicie a partir del año de edad, así que si tiene pensado sacarles crías a sus pequeñas aves, siga estas recomendaciones para garantizar la salud de tus pájaros.

¿Cuál es el hábitat de las ninfas?

Aunque estas peculiares aves viven la mayor parte del tiempo en el interior de Australia, también es habitual observarlas en las sabanas y praderas de este continente. De igual forma tienen presencia en las denominadas áreas de cultivo, en donde evidentemente no son bienvenidas porque pueden convertirse en plagas para los agricultores. Asimismo, durante la última década se han estado adecuando a vivir en las ciudades de su país de origen.

Como te comentamos con anterioridad, las ninfas son aves nómadas, es decir, que sus áreas de anidación dependerán de la disponibilidad de alimentos y agua. Estas aves tienden a compartir en grandes bandadas, pero cuando emigran prefieren hacerlo en grupos bastante reducidos. Cuando el sol se pone, se reúnen en las copas de los árboles para pasar la noche juntas, durante este proceso emiten enormes sonidos hasta que finalmente encuentren un buen lugar para dormir que les garantice seguridad y tranquilidad.

Tienden a alimentarse en zonas llanas en donde se les facilita la ingesta de semillas de plantas herbáceas, bayas, néctar, frutos, flores del árbol de eucalipto y en ocasiones añaden a su dieta pequeños insectos. Sin embargo, si dieta está basada primordialmente en la ingesta de semillas, es por ello, que harán hasta lo imposible por conseguirlas donde sea.

¿Qué comen las ninfas?

Es normal que te preguntes que comen las ninfas o carolinas, pero como te dijimos anteriormente, estas aves exóticas son granívoras, es decir, en su hábitat natural se alimenta de las semillas maduras que caen al suelo, además puede ingerir frutos, bayas, néctar de eucalipto y pequeños insectos cuando les provoca.

En su vida silvestre, las ninfas tienden a viajar cientos de kilómetros para cumplir con sus requerimientos alimenticios, algo que en cautiverio no pueden hacer, así que debes asegurarle a tu ave todos los ingredientes de su dieta.

La alimentación de las ninfas se basa principalmente en tres fases, comida seca, fresca – 80% de verduras y 20% de azúcares – y extras de golosinas.

Por ejemplo, la ración de comida seca incluye algunas semillas como: trigo, alpiste, mijo, avena, cañamón, arroz integral, alforfón, alazor y sorgo, por mencionar algunos, pero mientras más variedad ofrezcas a tu ave mejor alimentada podrá estar. Las raciones que debes proporcionarles, dependerán del peso de tu ave, por lo general se debe suministrar entre el 13 y 14% del peso total del animal, es decir que su tu ave pesa 100 gramos debes darle 14 gramos de comida.

Debes tomar en cuenta que las aves no siempre consumen todo lo que se les coloca en su plato, es por eso, que debes añadir más de lo recomendado para poder garantizar la cantidad necesaria de alimento requerida. Otra opción favorable para tu ave, es comprar en cualquier tienda de mascota barras energéticas, pipa negra o mijo en rama para que la dieta no se les haga tan monótona.

Con respecto a la ración fresca de alimentos para ninfas, esta dieta se basa básicamente en el consumo de verduras de hojas verdes, tomando en cuenta que estas aves aman consumir alimentos verdes, podrías fácilmente suministrarle hasta tres tipos de verduras al día.

Algo que debes tener presente al momento de darle hojas verdes a tu ninfa, es que este tipo de alimentos son bajos en grasas y por lo general llena pero no alimentan, así que asegúrate de complementar la alimentación del ave para que puedas nutrirla correctamente.

Otros de los tipos de alimentos que puedes aportarle a una ninfa son: tomate (moderadamente), pepino, zanahoria, pimentones rojos y verdes, calabacín, brotes de alfalfa, perejil, hojas de cardo, apio, rúcula, judías verdes, col, berros, escarola y ajos en cantidades bajas.

La mejor forma de darle verdura a una ninfa es guindándoselas en las ranuras de las jaulas para que tenga más parecido al proceso de alimentación de su hábitat natural.

Por otra parte, las frutas deben ser incorporadas de forma progresiva a la dieta de las ninfas, la mejor forma es suministrárselas unas dos o tres veces por semana, lo más recomendable es darle de probar y si las acepta podrás continuar dándole, sino lo hace, no pasa nada. Entre las frutas que se pueden dar a las ninfas destacan las siguientes:

  • Granada
  • Manzanas con piel
  • Melocotones
  • Peras
  • Arándanos
  • Moras
  • Zanahorias ralladas
  • Albaricoques
  • Cerezas

Además debes asegurarte de mantener agua fresca todos los días.

Aportar calcio a las ninfas también es necesario, esto puedes hacerlo a través de pastillas ya sean de cal o hueso que puedes obtener en cualquier tienda para mascotas. Durante la época de anidación se puede alimentar a las ninfas con cascaras de huevos trituradas o huevo duro molido, además debes evitar darle alimentos como las espinacas, el perejil y las acelgas, ya que contienen mucho ácido oxálico, y puede intervenir en el metabolismo del calcio del ave.

Galería de imágenes de las Ninfas

¿Cómo identificamos el sexo de las ninfas?

Si tienes una ninfa como mascota en tu casa y deseas saber si es hembra o macho, lo primero que debes esperar es que esta ave desarrolle por completo su plumaje de adulto, pues, durante sus primeros meses de vidas ambos sexos lucen colores bastante similares de plumaje, no es hasta los nueve meses de edad aproximadamente, cuando las ninfas mudan su plumaje y obtiene uno más vistoso y colorido que las diferencian.

Cuando esto ocurra, debes prestar atención a los colores que posee el plumaje de tu ninfa, especialmente en las plumas de su cola, pues, es justo ahí donde podrás determinar cuál es el sexo de tu ninfa. Por ejemplo, las colas de las ninfas son grises, pero las hembras tienden a tener algunos puntos amarillos en sus colas que pueden verse con la ayuda de una luz brillante, de igual forma, poseen puntos amarillos debajo de sus alas, mientras que los machos tienen un plumaje más llamativo con puntos naranjas sobre un color amarillento brillante.

Existen casos en donde los machos conservan la cara amarilla después de su primera muda de plumaje, pero las hembras siempre tienen la cara gris o marrón de su Juventud. Otros casos conocidos son de ninfas con la cara completamente blanca y el cuerpo, o de machos sin los puntos en las mejillas, además de hembras con algunos puntos delebles que van en concordancia con el resto del plumaje.

Cabe destacar que cuando las ninfas tienen un color de plumaje estándar, es posible que sea producto de padres cruzados, en este caso será más complicado identificar el sexo de tu ave a través del plumaje, sin embargo, puedes analizar el comportamiento de tu ave para determinar si es hembra o macho.

Salud y enfermedades comunes en las ninfas

Las ninfas o cacatúas ninfas como también se les conoce, son de las aves exóticas más cariñosas e inteligentes que existen en el mundo, pero a la vez, suelen ser pájaros bastante sensibles, es por ello, que tanto los cambios emocionales, como la mala manipulación, los ruidos o espacios habitables no adecuados, pueden afectar considerablemente las condiciones de salud para estos pequeños pájaros.

Es importante que tú como propietario de una ninfa, tengas el mínimo conocimiento de los cuidados y atención que requieren estas aves, además del trato dulce con las que deben ser manipuladas.

Algunas de las enfermedades más habituales que pueden padecer las ninfas son:

1.- Psitacosis

Esta es una de las enfermedades más particulares que existe en el mundo de las aves, pues, no solo ataca a los pájaros, sino que también puede contagiarse a los humanos; entre los síntomas distintivos de esta patología se encuentra la conjuntivitis, sinusitis, secreciones oculares, diarrea, pérdida de peso. Si observas que tu ave presenta alguno de estas sintomatologías no dudes en ponerte en contacto de inmediato con un veterinario.

La medicación para esta enfermedad se basa en un tratamiento a base de antibióticos – tanto en aves, como en humanos—debe ser atendida con premura porque de lo contrario puede ser mortal.

2.- Resfriado común

Aunque los síntomas de esta enfermedad en particular tienen bastante similitud con los de la psitacosis, en realidad es una patología que no tiende a ser nada grave. Los refriados comunes tienden a venir acompañados de estornudos recurrentes, dificultad para respirar y una leve falta de apetito. Para las ninfas el tratamiento que se le puede ofrecer es bastante sencillo, más allá del cuidado de su dueño, debes suministrarle una cierta cantidad de vitaminas y mantenerlas a una temperatura adecuada.

Te recomendamos que no te alarmes si tu ninfa tiene un pequeño resfriado, en realidad, esta es una de las enfermedades más comunes en las aves, de igual forma, si te sientes inseguro no dudes en llevar a tu ave con un veterinario.

3.- Ácaros

Uno de los parásitos más peligrosos para las aves, sin duda alguna son los ácaros, ya que pueden debilitar a los pájaros al colonizar su cuerpo y succionar la sangre del ave. Son invasores que se reproducen con rapidez y facilidad, además los humanos corren el riesgo de contagio al igual que otras mascotas que vivan dentro del mismo hogar. Si observas que tu ninfa se rasca de forma periódica es posible que tenga ácaros.

Una de las recomendaciones médicas para hacer frente a estos parásitos, es el uso de atomizadores que puede encontrar en cualquier tienda de mascotas y que sirven para controlar la plaga. Sin embargo, lo mejor que puedes hacer es llevar a tu ninfa a un veterinario para que le hagan una evaluación generalizada.    La mejor forma de prevenir esta condición médica, es manteniendo la jaula de tu ninfa permanentemente limpia.

4.- Buche agriado

Cuando la comida se queda alojada sin digerir en el buche de un ave, se conoce como buche agriado, la forma más fácil de evidenciarlo es notar si el buche de tu ave se encuentra abultado y con mal olor, de ser así, al solución más viable para este problema médico es llevar a tu ave con un veterinario para que se encargue de remover la acumulación de alimentos del buche. No olvides que solo un profesional y conocedor en la materia puede ayudarte a solventar esta patología, hacerlo de una forma incorrecta podría ocasionar daños irreversibles en tu ninfa, incluso la muerte.

5.- Plumas arrancadas

Cuando las ninfas empiezan a arrancarse o desprenderse de sus plumas por sí solas, debe ser un signo de preocupación para ti que eres el propietario, pues, esto puede significar que tu ave este pasando por grandes periodos de depresión y estrés.

Otra de las cosas que podrían desencadenar este comportamiento en una ninfa, es la falta de ciertos minerales dentro de su dieta diaria, si este fuese el caso, debes darle a tu pájaro un complemento que corrija y equilibre la falta de minerales en su organismo.

6.- Diarrea

Esta es una de las patologías que pueden ser ocasionadas por diversas causas, por ejemplo, la ingesta de un alimento inadecuado o alimentación en exceso podría desencadenar un proceso diarreico en las ninfas. La mejor forma de contrarrestar esta enfermedad es proporcionando unas cuatro gotas de vitamina B12 en 30 gramos de agua a tu ninfa, si esto no funciona, lleva a tu ave a un veterinario para que determine la causa real de la diarrea. Existe un parásito conocido como coccidio, que tiende a afectar el sistema digestivo de distintas aves.

7.- Oclusión ovárica

Esta es una de las enfermedades que deben ser atacadas de inmediato por un veterinario. La oclusión ovárica, se desarrolla cuando un huevo se queda atascado en el interior de una ninfa hembra, es decir, cuando el ave no concluye el proceso de puesta, cuando esto ocurre, el pájaro no puede cumplir con su ciclo de evacuación, y de no atenderse, podría matar en pocos días a tu pequeño amigo emplumado.

Una de las mayores dificultades de esta enfermedad, es que es bastante complicado de detectarla, es por ello, que es de vital importancia que constantemente centres tu atención hacia el vientre de tu ave y determines si está abultado o no, además debes estar atento a si defeca con regularidad o si hay algo raro en ello, cuando las ninfas padece esta patología, tienden a mostrarse débiles, con malestar generalizado y bastante apáticas.

¿Cómo puedo entrenar a las ninfas?

Las ninfas son de las aves más populares – después de los loros— no solo por su exuberante belleza, sino por su sorprendente rapidez a la hora de aprender cosas, además es una especie de aves que se consigue en abundancia. Por si fuera poco, las ninfas poseen un canto bastante agradable y tienen la capacidad de aprender e imitar algunos sonidos humanos. Si tienes una ninfa y quieres saber cómo domesticarla, lo primero que debes hacer es adquirirla entre las doce y catorce semanas de edad, periodo en el que se le facilitara a tu ave el proceso de entrenamiento.

Cuando adquieres a una ninfa mayor a la edad recomendada, debes tener presente que vendrá con hábitos adquiridos o podrán haber sido aleccionadas por otras personas, lo cual te dificultara el proceso de entrenamiento porque opondrán resistencia a tus órdenes. Cuando te enfrentes a estos episodios, lo mejor que puedes hacer es aislar a tu ninfa y mantenerla en un lugar en específico; debes evitar moverla de lugar constantemente porque esto solo le producirá molestias y uno que otro trastorno de comportamiento a tu ave, lo mejor es que la ubiques en una buena jaula para ninfas para que se adapte sin complicaciones.

Debe evitar todo aquello que pueda aterrorizar u ocasionar nerviosismo en tu ninfa, puedes graduar la iluminación para que el animal se familiarice con el entorno en el que vivirá, los expertos recomiendan esperar por espacio de dos semanas antes iniciar el proceso de domesticación de las ninfas, otros se anclan en la idea de que solo unos pocos días son suficientes para domesticar a las ninfas,  lo cierto es que, sea cual sea el método que tu decidas utilizar debes hablarle a tus ninfas con suavidad hasta que se sientan seguras y tranquilas.

Cuando se tiene éxito en el proceso de domesticación, al cabo de pocos días el ave debería emitir una serie de silbidos leves, en especial cuando ve que se acerca su dueño. El siguiente paso será acercarse a ellos en silencio y con cuidado tomarlos suavemente alrededor de sus alas, es posible que te de algunos picoteos – algunos de ellos dolorosos—pero por lo general las aves jóvenes no producen daño alguno.

Si te dedicas a ejecutar este procedimiento seguidamente, en menos de una semana tu ave se dará cuenta que los picotazos no sirven de nada y dejara de adoptar esa conducta defensiva. Tenga en cuenta que en el caso de las aves más adultas, los picotazos serán más fuertes al punto de ocasionar sangrado en sus dedos o en el área donde lo ataque, en este caso limpia tu herida como lo harías con cualquier otra. Evite los métodos de castigo, si bien existen, estos solo retrasan el proceso de domesticación y afectan el comportamiento de tu ave.

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